La Casa de la Ópera de Sydney (Australia) es un edificio emblemático Patrimonio de la Humanidad. La diseñó el arquitecto Jørn Utzon en 1957 y fue inaugurada en 1973. Pese a su magnificencia es un edificio que no fue terminado por el mismo arquitecto que la inició, el cual dimitió en el año 1966 por desacuerdos insalvables. El problema principal que existió fue que Utzon ideó el proyecto pero no sabía cómo realizarlo técnicamente aún. Pero primero, algo de historia.

Las autoridades municipales de Sydney querían construir un edificio en el puerto de la ciudad que fuera reconocido mundialmente por su belleza arquitectónica así que convocaron un concurso de ideas. De entre los 233 proyectos de 32 países distintos se eligió el de Jørn Utzon, un arquitecto que había ganado muchos concursos pero que aún no había construido ninguno de ellos. Su diseño surgió cuando el arquitecto pidió una manzana para el postre y sin llegar a pelarla hizo una división de la fruta en 8 partes con un cuchillo. Cada parte tenía 3 caras planas y un octavo de superficie esférica. Las colocó en orden y pensó que parecían las velas de un barco en el mar. Quedo tan fascinado con este concepto que no se preocupó mucho del resto de la obra, de hecho utilizó hormigón para la construcción y alfombras rojas como recubrimiento del interior. Viene a ser como un precioso envoltorio para un producto mediocre.

Su idea era que las partes esféricas se recubrieran de cerámica reflectante para que brillaran con la luz del sol y parecieran un velero enorme. Lo malo es que no había pensado aún cómo edificar estas esferas y no existía nada similar así que había que calcular una estructura que resistiera a estas cúpulas. El viento era otro problema, dada la rigidez del material. Era tanto el empeño de las autoridades en tener este edificio que costearon los modelos a escala que fue construyendo el equipo de Utzon para comprobar su resistencia. La obra se retrasó 9 años sobre lo previsto y el coste final se desvió un 1400% del presupuesto inicial. Las arcas de la ciudad de Sydney aún se están recuperando.
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No cabe duda que el arquitecto Calatrava, ha copiado las lineas de este edificio para construir el Auditorio de Tenerife, la popular Cucaracha, como la llaman los chicharreros. Queda patente que ya no hay ideas nuevas en casi ninguna de las artes, o es que nos hemos vuelto comodos para poner a trabajar la imaginacion……
Comentario por Carmen23-01-2008 @ 12:56 pm
Pues no lo conocía y si que tiene un aire. Creo que si que hay cosas por inventar pero, como dices, darle a la cabeza no es lo más fácil.
Comentario por Felix Marquez25-01-2008 @ 12:43 am
Anécdota: parece que la fruta fue una naranja, dicho por el propio arqto.
Comentario por juanfraTuvo que dimitir porque el ministro de obras públicas (partido liberal o de derechas) de nueva gales del sur le exigió todo los planos del proyecto de ejecución y le puso a otro arquitecto de comisario político, pero Utzon trabajaba por fases como estaba inicialmente acordado y con maquetas (recordemos que estamos a principios de los 60); eso también se explica por la derrota del partido laborista (de izquierdas), que gobernaba cuando ganó el concurso. Durante la ejecución cambió las láminas alabeadas a cascarones esféricos (naranja) lo que posibilitó que los ingenieros de estructuras Ove Arup -que no habían podido calcularlas con el diseño original- encontraran el camino, ellos ya habían empezado a criticar por detrás al arquitecto, incluso para todo: emplazamiento erróneo, estructuras imposibles, etc.
Cuando Utzon fue “obligado” a renunciar (ya tampoco le pagaban) la obra costaba 22 millones de dólares autralianos y dijo que faltarían 18 meses para acabarla; ese ministro se hizo cargo de la obra y puso a un equipo de arqtos australianos para terminarla y que modificaron los interiores y otros espacios, incluso el intercambio de las salas de opera y de conciertos, algo de lo que hoy se quejan escenógrafos y músicos, tardaron 8 ó 9 años más y llegaron a los 102 millones de dólares.
Es decir, políticos e ingenieros le hicieron la vida imposible y arqtos celosos el resto.
Sí se preocupó del resto de la obra, los interiores serían curvas ascendentes y los de las salas contrachapados, doradas y rojas.
Las arcas de la ciudad tienen hoy un valor añadido incalculable, no solo ha sido y es la imagen de la ciudad sino de todo el pais y fue la de los juegos olímpicos; la casa de la opera es de las primeros centros en rentabilidad y nopara de tener actividades.
08-08-2008 @ 8:26 pm