El agua escucha, y habla

cristales

Hablemos sobre un estudio llevado a cabo por el doctor japonés Masaru Emoto, quien desde hace más de una década esta experimentando con el agua. Primero fue la suposición de pensar que bajo condiciones especiales, el agua podía mostrar los mismos cristales que muestra la nieve. Lo segundo fue ponerse manos a la obra: tomar muestras de agua (las primeras fueron de manantiales) para poder fotografiarlas en su laboratorio del Japón. Los resultados se hicieron esperar pero finalmente el primer cristal apareció. Lo tercero fue darse cuenta que, a través de los cristales, el agua hablaba.

Las fotografías mostraban dos resultados diferentes: imágenes de cristales e imágenes sin forma alguna. Las primeras correspondían a fuentes de agua natural sin contaminar. Las segundas eran muestras del grifo de la ciudad.

Emoto supuso entonces que las moléculas de agua fotografiada exponían las condiciones de su hábitat. Y quiso ir un poco más lejos…

Expuso muestras de agua destilada, que para el caso equivaldría a agua neutra, a diferentes influencias. Por un lado a la música. Por otro lado a las palabras. Y los resultados fueron aún más sorprendentes.

El agua expuesta a la música presentaba imágenes dispares. Así, al sonar Beethoven o Mozart o música tradicional japonesa, el agua formó cristales armónicos. En cambio al reproducir música estridente, como el heavy metal, el agua reaccionó desdibujándose y produciendo formas rotas.

Cuando las muestras fueron expuestas a palabras, los resultados fueron análogos. Si los mensajes escritos eran agradables como “Gracias”, o “Amor y gratitud”, se formaban cristales armónicos. Si por el contrario, las palabras eran “Te odio” o “Me das asco”, las imágenes resultantes eran caóticas, sin viso de forma alguna.

Emoto probó con un tercer elemento de influencia para el agua: el pensamiento del hombre. La prueba consistió en someter la muestra de agua destilada a los pensamientos positivos de un grupo de personas. Como resultado se formaron cristales bellísimos.

El hecho que las moléculas de agua neutra, como es la del agua destilada, se cambie y modifique según su entorno, hizo pensar al doctor Emoto en una nueva posibilidad de estudio. Tomó muestras de agua del grifo, que son caóticas, y las expuso a pensamientos positivos. Y también en este caso el agua fue cambiando hasta formar cristales. Por lo que la conclusión es evidente: los pensamientos positivos transforman para bien.

Sus descubrimientos le hicieron dar la vuelta al mundo llevando su mensaje. Este mensaje no es más que decir que nuestros pensamientos, nuestras acciones, y todo lo que hacemos, influye de manera contundente en nuestro entorno, en nuestra naturaleza, ya que el planeta está formado en un 70 por ciento de agua. Pero también en nosotros mismos, que somos también un 70 por ciento de agua.

Actualmente Emoto está trabajando en un proyecto a nivel global. Su intención es regalar a cada niño del planeta su libro “Mensajes del Agua” para que los chicos puedan entender la capacidad que tiene el hombre, a través de sus acciones y de sus pensamientos, para modificar su entorno y modificarse a él mismo, y así contribuir a que vivamos en un mundo sano y en paz.

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6 comentarios

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  1. jirlany dice:

    PRECIOSO DEBEMOS CUIDARLA AUNQUE FUESE MUDA SIN REACCIONES , SI CREO QUE TENGA VIDA POR LO IMPORTANTE QUE ES EN NUESTRA VIDA , AUNQUE MUCHOS NO LO SIENTAN DE ESTA FORMA.LIMPIA , DA VIDA , SANA , BENDICE ESTA EN TODO NUESTRO UNIVERSO , BENDITA SEA

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