
Quinientos años antes que Colón arribara a América, los europeos ya habían establecido una colonia en el nuevo continente. Fueron los vikingos. En las tierras del norte. En una pequeñísima porción de tierra de lo que hoy conocemos como Canadá. En total ocho edificios que podían darle refugio a unas 80 personas y que un día abandonaron.
Alrededor del siglo VI, los vikingos se establecieron en la península escandinava, donde fundaron sus villas y poblaron sus generaciones. Tan campesinos como navegantes supieron expandir su cultura lejos de su tierra originaria. Llegaron al este hasta el Mar Negro, al sur hasta la costa africana. Alcanzaron a poblar la Italia de Roma y las islas del mediterráneo y la británica. Vivieron en Islandia, también en Groelandia.
La inhospitalidad de estas últimas tierras los obligó a buscar materias primas para abastecerse, como la madera, o la falta de hierro. Según cuentan las sagas vikingas, Leif Eriksson, hijo de Eric el Rojo, decidió embarcarse en búsqueda de nuevas tierras más propicias. Cerca del año 1000 fundaba una colonia en tierras hoy americanas. Su nombre era Leifbundir. Más un cuartel de invierno que un poblado. A la región la denominaron Vinland, lugar donde fluía el vino.
Pero sólo estuvieron una década. No fueron bien recibidos por los nativos, con quienes mantuvieron continuas peleas. Que al final desgastaron a los exploradores, los cuales se fueron y dieron por terminada su excursión.
Hasta no hace muchos años, se pensaba que Vinland era una leyenda, pero hay pruebas que la hicieron verdadera: las ruinas halladas en el año 1961 y la copia de un mapa donde está dibujada la región del norte americano.
El mapa fue descubierto junto a un códice denominado “Historia Tartorum” donde se describía la vida de los mongoles del siglo XIII. Se mantuvo oculto hasta el año 1957, cuando apareció en una librería de Génova, momento en el que fue adquirido por el millonario Paul Mellon, quien lo donó a la biblioteca de la Universidad de Yale para su conservación.
En el mismo están descriptas las costas de la península del Labrador, con el nombre Vinland. También se ve el nombre de Leif Eriksson, quién protagoniza la expedición y funda la primera colonia.
Las ruinas, por su parte, datan de los años 1000 de la era cristiana, y eran establecimientos característicos de los poblados que este pueblo fijó en Groelandia, y en su Europa originaria. Los vikingos llegaron mucho antes que Colón a América.
La Historia todavía no lo sabe admitir, casi que lo evita. Pero las pruebas están ahí.
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