
¿Alguna vez os habéis preguntado cuántos desiertos hay en el mundo? ¿o qué superficie ocupan? ¿si son todos iguales? ¿por qué y cómo se “mueven” las dunas? ¿cómo son y qué son los oasis?
Los desiertos ocupan un 30% de la superficie del planeta, ni más ni menos, y conforman uno de los ecosistemas más extraños pero al mismo tiempo más sorprendentes que existen: bruscos cambios de temperaturas que provocan un intenso calor durante el día y enormes caídas de temperaturas en la noche; animales y plantas especialmente adaptados para la escasez de agua y ardientes paisajes que de repente se ven salpicados por cálidos oasis donde abunda la vegetación y la vida.
Curiosamente, y lejos de lo que se puede pensar, no todos los desiertos han de ser de arena. Tanto es así que realmente del total de los desiertos del Mundo, sólo el 20% está cubierto por arena. Algunos son grandes extensiones lanas y cuarteadas donde no hay ni gota de agua; otros son grandes extensiones salinas como el Salar de Uyuni, en Bolivia que con 12.000 km2. es una gran planicie de sal formada tras la total evaporación del agua.; e incluso hay quien estima que la propia Antártida debería ser considerada un desierto, pues éstos se caracterizan por su aridez, y los polos lo son.
Fue el geógrafo Pevery Megis quien los clasificó en tres clases en función de su índice de pluviosidad en hiperáridos, áridos y semiáridos.
La formación de los desiertos viene provocado por los principales agentes erosionantes conocidos: el viento y el agua. Conjuntamente con la presencia de las grandes cadenas montañosas que paralizan e impiden la entrada de nubes sirviendo de barrera contra la lluvia en lugares que poco a poco, a lo largo de cientos de años fueron perdiendo la vegetación y degradando el ecosistema. A estos agentes se le ha unido el hombre a través de su influencia en el cambio climático, que está provocando que el avance de los desiertos alcance casi 39.000 km. más cada año.

Los desierto más grandes e importantes del mundo (si no se tiene en cuenta la Antártida) son:
Como he dicho al principio, aunque la idea general que tenemos de un desierto son sus grandes extensiones de arena, no tiene por qué ser así. No obstante, cuando son éstas las que priman en sus paisajes es habitual encontrar en ellos las dunas, grandes acumulaciones de arena que forman pequeñas montañas móviles y que dejan entre ellas depresiones más o menos altas en función de su formación y la fuerza del viento.
Por su parte, los oasis surgen por la presencia de una gran fuente de agua muy localizada junto a la que crece la vegetación y la vida como si de un auténtico milagro natural se tratase.
Por lo demás, poca vida existe en estos lugares: insectos, algunos roedores y cómo no, los conocidos camellos que utilizan los humanos en sus viajes, mientras que en entre el mundo vegetal abundan las suculentas. Quizás con ese nombre no las conozcáis, pero si os menciono que dentro de su género se encuentran los cactus, probablemente completaréis esa imagen mítica que siempre hemos tenido de los desiertos.
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Comentario por amixels yeny12-07-2011 @ 11:38 pm