El célebre robo de La Gioconda

La Gioconda

Fue un plan maestro. El comerciante argentino Eduardo Valfierno se encargó primero de contactar a distintos coleccionistas del mundo para asegurarse de que iba a conseguir un buen dinero a cambio de semejante riesgo. Luego puso manos a la obra. Convenció al italiano Vincenzo Perugia, en ese momento empleado del Museo del Louvre, para que se robe el cuadro. Durante meses intentó persuadirlo. Finalmente aceptó, bajo el más absoluto secreto.

No hizo falta ningún movimiento complejo. El 21 de agosto de 1911, Perugia, vestido con una gabardina blanca, descolgó La Gioconda y se escapó del museo caminando. Como si nada. Luego la escondió en una valija y se encerró en su casa, tal cual estaba acordado. Previamente, Valfierno había contratado al célebre falsificador Yves Chaudron para que realice seis copias perfectas de la obra de Leonardo da Vinci. Esas copias fueron las que vendió -luego de que apareció la noticia en los medios de comunicación de todo el mundo- por 300 mil dólares cada una.

El artista plástico Louis Béroud fue el primero en alertar la ausencia. Avisó de inmediato a las autoridades, que comenzaron una investigación exhaustiva para encontrar al autor del hecho. El museo estuvo cerrado una semana. Muchos famosos fueron interrogados en busca de información, entre ellos Guillaume Apollinaire y Pablo Picasso, ambos con antecedentes legales por comprar obras de arte robadas.

Se intentó silenciar la situación, pero fue imposible. Cientos de miles de personas llegaban al Louvre para ver La Gioconda y se encontraban con la pared vacía. Valfierno, a esa altura, ya había desaparecido con su abultada fortuna. Nunca se preocupó por la obra original, que descansaba en secreto debajo de la cama del carpintero Vincenzo Perugia.

Dos años y cuatro meses después, Perugia, al ver que Valfierno no había dado ninguna señal, intentó vender la obra en Florencia. Obviamente fue imposible. La policía lo interceptó de inmediato y lo sentenció a diez años de prisión. En el juicio, el carpintero aseguró haber robado el cuadro con la intención de devolverlo al gobierno de Italia, y que había sido víctima de un estafador. Antes de regresar al Louvre, se hizo una muestra itinerante por Florencia, Roma y Milán.

De forma anónima, en 1931, Valfierno le contó la historia completa a un periodista norteamericano, donde reveló cada detalle del operativo y los nombres de los coleccionistas estafados. Desde ese momento, quedó instalada la duda de que la obra que está expuesta en el Louvre sea una de las seis célebres copias realizadas por Chaudron.

Pero la versión fue desechada casi de inmediato. Un trabajo de análisis científico demostró que se trata del original, realizado por el pintor renacentista en entre 1503 y 1506.

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1 comentario

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  1. Aida dice:

    Su blog me parece muy interesante,que bueno que haya gente que se interese por saber un poquito mas del mundo y ai pueda incrementar su inteligencia.

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