La expresión de las emociones según Darwin

sonrisa

“Es más fácil conseguir lo que se desea con una sonrisa que con la punta de una espada”, decía Shakespeare. Y es que hay personas con una sonrisa tan amplia, adorable y contagioso (e incluso luminosa) que ya no les hace falta mucho más para ganarse nuestras atenciones.

Hasta hace muy poco, se creía que las expresiones faciales de tristeza, enfado o alegría eran universales. Sin embargo, recientes estudios publicados en Proceeding of the National Academics of Science sugieren que es la coyuntura cultural lo que se refleja en nuestro rostro.

Charles Darwin, padre de la teoría de la evolución de las especies, fue el primero en plantear que las expresiones de la cara no tienen el mismo significado en todo el mundo. Así, Darwin trazó un conjunto de seis emociones fundamentales: felicidad, sorpresa, miedo, repugnancia, enfado y tristeza. Sostiene esta hipótesis que, si los gestos relativos a los citados sentimientos se transmiten de padres a hijos, sus significados deberían haber ido mutando con el devenir de los años de tal manera que hoy en día una señal de alegría pudiese significar tristeza en otras culturas.

Darwin se comunicaba con científicos de todo el planeta. A través de las epístolas que con ellos intercambiaba, llegó a la conclusión de que, al contrario de lo que esperaba, nuestros antepasados poseían el mismo conjunto esencial de emociones que tenían su correspondencia con expresiones de la cara, parte de nuestro código genético. De este modo, la sonrisa no era un rasgo cultural sino biológico.

Recientes investigaciones de la Universidad de Glasgow (Reino Unido) desarrollaron rostros cibernéticos con 4800 expresiones que se podrían catalogar en las seis emociones fundamentales de Darwin. La mitad de dichas expresiones se materializaba en rostros de origen caucásico y la otra mitad en rostros del este asiático.

Las personas que participaron en el estudio tuvieron que identificar las emociones en dichas caras virtuales. De este modo, si las seis emociones básicas de Darwin son universales, todas las personas deberían asociar los mismos rostros con las mismas emociones.

Del estudio se desprende que cada cultura tiene sus propias expresiones que no tienen que ser compartidas en otras zonas. Por ejemplo, en el caso de los nativos del este asiático, los gestos podrían responder a otras emociones fundamentales como el orgullo, la vergüenza o la culpa.

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