El origen de la esvástica

Esvastica Tibet

La Esvástica o cruz gamada ha quedado en nuestro recuerdo como un el infame emblema del holocausto, sin embargo, éste símbolo fue adoptado por los nazis a modo de amuleto protector, y terminó por perder su significado para convertirse en sinónimo del nazismo. De hecho, probablemente si nos topásemos con alguien por la calle que portase una esvástica, pensaríamos que simpatiza con las ideas de Hitler, aunque sería más lógico (al menos en Asia) pensar que simplemente lleva un símbolo de la buena suerte.

La forma más común en la que nos encontramos la Cruz Gamada (llamada así parecer 4 letras Gamma surgiendo del mismo centro) es con los brazos mirando hacia la derecha, y representa al Sol del Invierno, al amanecer y al acto mismo de la creación. La cruz con los brazos hacia la izquierda es conocida como Sauvástica, y representa lo contrario, el Sol del Otoño, el ocaso y la destrucción.

Desde su origen en tiempos remotos, las esvásticas fueron utilizadas como protección contra los malos espíritus, como símbolo de la longevidad y la prosperidad en la antigua China, como escudo del dios Ganesa en la mitología hindú (en contraposición con la Sauvástica, escudo de la diosa Kali) y también se encuentra relacionada con el dios Thor de la mitología escandinava. Esta cruz formaba parte además de los estandartes de las legiones romanas.

Los primeros cristianos también hicieron uso de ellas, dejando numerosas muestras en diversas catacumbas de Roma, donde se reunían para practicar el culto. En siglos posteriores, cruces gamadas acompañaron a algunas representaciones de Cristo. Otra asociación que se la adjudicó fueron los masones, quienes representan con ella a los cuatro puntos cardinales.

La esvástica siempre ha sido un símbolo de creación, de prosperidad y de buena suerte (incluso se la puede encontrar en estatuas de Buda), hasta la llegada del siglo XX y los terribles sucesos de la II Guerra Mundial. Quizá por sus lazos con antiguas tradiciones nórdicas o por su fama de amuleto protector, los nazis adoptaron este símbolo y casi han conseguido que se recuerde más su función como bandera del nazismo que su auténtica historia y tradición.

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