Curiosidades sobre las abejas

Abeja

En caso de una rápida desaparición de las abejas, la vida tal y como la conocemos sufriría una grave crisis. Aparte de este dato y de no poder negar que no a todos les gusta escuchar de cerca su zumbido, estos insectos sociales poseen una gran cantidad de características que las convierten en uno de los más curiosos seres de la naturaleza.

Por ejemplo, las abejas son capaces de ver en la frecuencia de ultravioletas, pero según los estudios no son capaces de percibir el color rojo, el cual ven como si fuese negro. Las frecuencias de luz que es capaz de captar una abeja están entre los 300 y los 650 nm, mientras que el ojo humano se encuentra en una franja más estrecha, entre los 400 y los 700 nm.

Además, poseen cinco ojos, tres simples y dos compuestos, éstos últimos son los que le permiten ver objetos, mientras que los simples funcionan como medidores de luz, permitiendo saber si es de día o de noche, aunque hay quien sostiene que de alguna manera sirven para calcular el tamaño de las celdillas al construir la colmena. Los ojos de las reinas son mucho más simples debido a que sólo abandonan la colmena unas 8 veces como máximo, para aparearse y para crear un nuevo enjambre.

El tórax de las abejas apenas contiene órganos vitales, sí en cambio los conductos internos y el sistema muscular para el movimiento y el vuelo. Estos órganos vitales están situados en el abdomen. También en el abdomen se encuentra el tan temido aguijón, una extensión que en un pasado evolutivo sirvió para poner huevos en el interior de la fruta, pero que terminó modificándose para servir como defensa.

Desde el punto de vista genético, las obreras y las reinas son casi idénticas, aunque varía su tipo de alimentación. Mientras que las obreras sólo se alimentan de jalea real los tres primeros días, las reinas lo hacen durante toda su vida. Las obreras también varías sus funciones según su edad, siendo las cuidadoras de las larvas en sus primeros días como adultas, pasando después a dedicarse a la limpieza y mantenimiento de la colmena. Cuando han cumplido los 20 días ya salen de la colmena y realizan labores de limpieza, recolección y defensa en el exterior.

Otra curiosidad es que las reinas proceden de huevos que han sido fecundados, mientras que las obreras nacen de huevos que no lo han sido, por lo que una reina que no se aparee sólo podrá engendrar zánganos. Si se aparea podrá guardar el material genético del macho durante nueve años en su interior, en un órgano anexo a sus genitales llamado espermateca. Desde este órgano se van fecundando, mediante un sistema muscular, los huevos a medida que son necesarios.

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Foto vía: rose-lynn fisher

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