La poza del Zacatón, el cenote más hondo del mundo

Cenote de Zacaton

En el mexicano municipio de Aldama (estado de Tamaulipas) se encuentra la llamada Poza del Zacatón, un cenote tan soñado por los buceadores como intrigante para los miembros de la NASA. La Poza de Zacatón cuenta con el honor de ser el cenote más profundo del mundo, con nada menos que 305 metros de profundidad (estimados), y ya está siendo objeto de investigaciones por parte de la agencia espacial norteamericana mediante robots. Debe su nombre a que en su superficie flota una isla de zacate (hierba o pastos) que se desplaza lentamente, aunque no se ha determinado si lo hace por influencia del viento o de un leve movimiento de las aguas.

Este cenote posee 116 metros de diámetro en la apertura de su cavidad, desde donde las paredes descienden en vertical hasta la superficie del agua, que se encuentra a unos 20 metros bajo la superficie de sus bordes. Aunque pueda parecer que sus aguas son estancas, el cenote cuenta con una conexión submarina con un río subterráneo, mediante un túnel de más de 180 metros de longitud. Los cenotes se forman, en la mayor parte de los casos, por cavidades subterráneas cuyo techo colapsa y termina llenándose de agua procedente de corrientes y ríos subterráneos.

La NASA está usando este lugar como campo de pruebas para uno de sus robots, el Deep Phreatic Thermal Explorer o DEPTHX, al que cariñosamente apodan Clementina y que en un futuro deberá ir hasta Europa, una de las lunas de Júpiter, para sumergirse en sus oscuras y gélidas aguas en busca de vida. Además de esto, también se usará en provecho de los geólogos, que quieren conocer las características de este cenote en cuanto a temperatura, composición de las rocas e incluso su configuración.

También hay buceadores que han tratado de descender a lo más profundo de la Poza del Zacatón, y hasta ahora el record lo ostenta Jim Bowden, que llegó hasta los 282 metros. Esta aventura no está exenta de riesgo, y ya ha habido varios casos de accidentes mortales entre buceadores, por no hablar de la absoluta oscuridad que envuelve lo profundo de sus aguas. La naturaleza siempre resulta sorprendente, aunque no está exenta de peligros.

Foto vía:  jorhenry

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