Dentera, una alarma muy desagradable

Arañar pared

A la mayoría de nosotros nos provoca una inquietante sensación (sobre todo en los dientes) el escuchar sonidos como unas uñas rascando una pizarra o un tenedor raspando un plato o un caldero de metal: es la clásica y molesta dentera.

La dentera también puede producirse al tocar determinadas sustancias o superficies, ante determinados sabores ácidos y agrios e incluso con el mero recuerdo de una experiencia desagradable.

Todos ellos son estímulos que ponen nuestro cuerpo en un estado de alerta, abarcando desde escalofríos hasta unas irracionales e irrefrenables ganas de huir del lugar de los hechos.

Curiosamente, se cree que la dentera (al menos en el caso de la producida por sonidos) sirve a una causa superior, la supervivencia. Es una respuesta del sistema nervioso autónomo o NSA (también llamado sistema nervioso vegetativo), encargado de las reacciones involuntarias, ante sonidos de alta frecuencia. Aunque a los humanos modernos pueda parecernos algo que sobra, en tiempos remotos pudo servir para avisar a nuestros antepasados sobre la proximidad de depredadores o amenazas.

En el mundo natural hay muchos animales que utilizan sonidos de alta frecuencia para ahuyentar a posibles enemigos, y durante nuestra evolución esta información pasó a formar parte de nuestro legado instintivo. Otra de las razones por las que estos sonidos nos resultan tan desagradables es que se encuentren en el umbral alto de nuestra audición, cuyo rango está normalmente entre los 20 y los 20.000 Hertzios, aunque puede cambiar a medida que nos acerquemos a la vejez.

Hay que recordar que aunque se han realizado varios estudios científicos desde los años 80 sobre la dentera y su posible utilidad biológica, lo cierto es que hasta la fecha no hay ninguna conclusión clara, y hasta la fecha bien puede ser una adaptación evolutiva  en recesión o una disfunción heredada. Cierto es que afecta a la inmensa mayoría de humanos, pero hay personas que no la sufren (afortunados ellos).

Tags:

Imprimir este artículo


Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top