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Archive for the ‘Historia’

Harry Houdini y el espiritismo

Febrero 15, 2008 By: Felix Marquez Category: Historia No Comments →

Aparte de ser uno de los más grandes magos del historia y posiblemente el mejor escapista, Houdini paso de ser un apasionado del espiritismo a un descreído absoluto. Su último truco consistió en pactar con su mujer un código secreto que sólo ellos conocían para que, una vez muertos, algún médium intentara averiguarlo. Pero empecemos por algo de historia sobre el personaje.

houdini

Harry Houdini nació con el nombre de Ehrich Weisz el 24 de marzo de 1874 en Budapest y a los cuatro años su familia emigró a los Estados Unidos. Al llegar a este país los agentes de inmigración hicieron que su nombre cambiara a Erik Weiss. Desarrolló su carrera entre Europa y su país de adopción, orientada sobre todo al escapismo clásico. Aunque no murió haciendo uno de estos números si que tuvo parte de culpa el mito que había creado a su alrededor.

El 31 de octubre de 1926 se encontraba actuando en el teatro Princess de Montreal. Allí iba a hablar sobre fenómenos psíquicos y espiritismo, en la Universidad McGill. Dentro de estas actividades Houdini incluía la posibilidad de charlar con los estudiantes interesados tras las charlas. Un día acudieron tres chicos, uno de ellos campeón de boxeo de la universidad. Como el mago se jactaba de tener una gran fortaleza física el boxeador le preguntó si podía darle un golpe en el abdomen para comprobarlo, a lo que Houdini respondió afirmativamente. Cuando se estaba levantando para preparase el chico le golpeó duramente, pillándole desprevenido. Pese a este golpe inesperado consintió que lo volviera a hacer, pero ya con su estómago preparado. Tan fuerte fue el primero que le rompió el apéndice aunque no se dio cuenta. Dos semanas después cayó al suelo tras una actuación y allí descubrieron el problema, aunque ya era tarde. Curiosamente murió el día de Halloween.

espiritismo

Cuando murió la madre de Harry Houdini éste visitó a todos los mediums de su ciudad que aseguraban que podían comunicarse con los muertos. Tanta fue su decepción por la falta de precisión de estos que comenzó a dar charlas y explicar sus trucos para que la gente no cayera en sus redes. Su última hazaña, como comenté al principio, fue crear un código con su mujer consistente en diez palabras, la primera de las cuales era Rosabelle ( una canción especial para ellos) y a las nueve restantes les correspondía un número que representaba la posición de una letra del alfabeto. El resultado era “Rosabelle, cree”, en inglés “ Rosabelle, believe”. La idea era que el primero que muriera mandara este mensaje al otro en un plazo no mayor de 10 años para demostrar la existencia del más allá. Ningún médium consiguió resultado.

Siguiendo el espíritu de este gran mago me atrevo a poner aquí un vídeo donde se nos muestra cómo crear un fantasma, o al menos la ilusión de un fantasma de una manera muy sencilla. Pincha aquí para verlo.

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Edmund Hillary y el Everest, el ultimo gran escalador

Enero 11, 2008 By: Javier Gómez Category: Historia No Comments →

La ambición y las ganas de superar todas aquellas barreras que puedan detener nuestro avance son condiciones innatas a los humanos. La conquista del Everest siempre fue, históricamente, ese reto inalcanzable; esa barrera que los grandes aventureros siembre habían deseado romper.

Edmund Hillary y Tensing Norgay

Edmund Hillary fue de esa clase de hombres a los que todos admiramos, por su valor, por su lucha, por sus ganas de aventura. Apicultor de profesión, este neozelandés representó a la perfección ese espíritu de superación, de lucha ante la adversidad, de triunfo ante todo aquello cuanto se propónía. Primero en las montañas de su país natal, Nueva Zelanda; luego en los Alpes en 1950, y, finalmente, un año más tarde en el Himalaya, aquél que se le antojó como su reto más grande.

Ya en su primera expedición, financiada por él mismo, ascendió sus cumbres vírgenes de más de 6.000 metros, en la India, en la cordillera de Garhwall, pero su primer contacto con el Everest fue a las ordenes de Eric Shapton. Cruzó las Cascadas de Hielo, pero no fue hasta 1953, en la expedición de John Hunt, cuando verdaderamente se propusieron alcanzar la cumbre.

El coronel John Hunt organizó la estrategia al milímetro: 13 escaladores, entre ellos Tensing Norgay que había entablado muy buenas relaciones con Edmund Hillary, 18 sherpas y 9 toneladas de carga. La idea era llegar hasta el Collado Sur, dejar allí el material y luego hacer tres intentos de asalto a la cumbre con dos escaladores distintos en cada intento.

Tras establecerse en el Collado, el primer asalto lo hicieron Evans y Burdillon, pero llegaron tarde a la Cumbre Sur y decidieron que era mejor volver. Tras ellos, hunt y un sherpa dejaron el material necesario en esa parte ya escalada para el siguiente equipo. Era el 26 de mayo. Un día después lo intentó el segundo equipo, pero sin embargo el mal tiempo les hizo volver tras esperar un tiempo. Lowe, Gregory y Nyma llevaron hasta allí el combustible y la comida que más tarde necesitarían los del tercer equipo, el formado por Hillary y Tensing. Estaban ya a 8.500 metros.

Fueron horas de duro trabajo desde la Cumbre Sur, a solas ambos, de encontrarse con paredes verticales, el cansancio, el frío, pero finalmente consiguieron ver el Collado Norte y el Glaciar de Rongbuk. Sólo les quedaba una punta nevada que finalmente alcanzaron sin mayores problemas.

Fueron necesarios 16 intentos anteriores de distintas expediciones, pero al fin los nombres de Edmund Hillary y tensing Norgay quedaron grabados para siempre en las cumbres del majestuoso Everest.

Edmund Hillary 

Hoy, 11 de Enero, aquel gran escalador, Edmund Hillary ha muerto. Vaya por él este pequeño homenaje de quien admira profundamente esa capacidad de superación. Descubridores, aventureros y expedicionarios como él quedan ya pocos en el mundo. O quizás sea que para los tiempos actuales hazañas así ya no se vean con los mismo ojos mágicos…

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Juicios a animales

Enero 06, 2008 By: Felix Marquez Category: Curiosidades de Animales, Historia No Comments →

Principios del siglo XIX. Madrid. Un perro pasea por la villa con un cartel colgado al cuello en el que se lee “Soy de Godoy. ¡No temo a nada!”. El “ Príncipe de la Paz”, ofendido por la velada acusación de prepotencia que porta el can manda su arresto y, a falta de encontrar al dueño, ordena su ingreso en prisiones militares.

Los juicios a animales fueron relativamente comunes hasta principios del siglo XX. No era raro condenar a un cerdo por comerse a un niño, a unas ratas por devorar las cosechas o incluso la petición de anatema para los insectos. No es algo tan descabellado teniendo en cuenta que los animales eran unos miembros más de la familia, más por necesidad que por cariño, como ahora ocurre. Esto llevaba a que incluso estuviera legalmente establecida la compensación por la muerte de un animal. En la ley galesa antigua si alguien mataba al gato o el perro de otra persona debía compensarlo con una cantidad de trigo equivalente al necesario para cubrir a este animal. Para ello se colgaba al pobre bicho de su cola a una altura en que su hocico tocara el suelo y se procedía a taparlo con grano. Higiene no era una palabra muy apreciada en esos momentos.

Minotauro

 

Los bueyes y los cerdos eran los protagonistas habituales de estos juicios; los primeros por embestir a personas y los segundos por matar o devorar a niños pequeños. Legalmente se consideraba homicidio voluntario y eran condenados a morir en la horca o por el fuego.

En 1386 un juez de Falaise, Francia, condenó a una cerda a que le cortasen una pata y la cabeza y luego fuese colgada porque había matado a un niño. Fue ejecutada en la plaza vestida con ropa de hombre y la ejecución costó seis sueldos y seis dineros, aparte de un nuevo par de guantes para el verdugo que debía salir con las manos limpias después.

En 1498, en Charone, Francia, se condenó a una cerda a ser muerta a palos por haber mutilado la cara de un niño. La sentencia definía también que la carne de la cerda debía ser entregada a los perros del pueblo y que el propietario del animal y su esposa tenían que acudir en peregrinación a la Iglesia de Nuestra Señora de Pontoise trayendo un certificado del cumplimiento de esta sentencia.

adiestramiento

Dentro de lo que cabe condenar a un animal entra dentro de lo fácil. Digamos que se localiza al susodicho cometiendo el delito y es fácil apresarlo. Pero a veces no es tarea sencilla localizar a los acusados simplemente porque son muchos:

La diócesis de Autun llamo a juicio a las ratas ( ¡ sí, las ratas!) que se habían comido gran parte de las cosechas de Borgoña. Se nombró como su abogado a un tal Chasseneux que se lo tomó muy en serio como ahora se verá. A la primera citación no acudieron las ratas y su abogado alegó que no habían recibido notificación formal. Como insistió en que era un tema que afectaba a todas las ratas de la diócesis acordó admitir su petición y las parroquias afectadas pusieron un anuncio de aplazamiento y convocaron el juicio para otra fecha. Llegado el día tampoco aparecieron. El abogado las disculpó diciendo que dado que habían convocado a todas, tanto jóvenes como viejas, los preparativos eran muy laboriosos y que no les había dado tiempo aún, solicitando un nuevo aplazamiento. Volvió a llegar el día y tampoco estaban las ratas. Nuevamente el defensor adujo un error en la convocatoria dado que las ratas tenían derecho a ser protegidas en su camino al tribunal y en la vuelta de los gatos de los demandantes. En cuanto eso se garantizara no habría problema en acudir a la cita. Dado que esta protección era costosa y las indemnizaciones por causar daño a un acusado de camino al juicio podían ser muy elevadas el pueblo se negó a seguir con el proceso y se aplazó el juicio sine die, ganando Chasseneux (y las ratas).

En otro orden de cosas los juicios por bestialismo también provocaron muchas veces el ajusticiamiento de animales. No solo se prohibía la práctica de la zoofilia, sino que el hecho de nombrarla ya era considerado un crimen ( offensa cujus nominatio crimen est). Normalmente, para humillación del humano, se condenaba a ambos a la misma pena e incluso se les enterraba juntos.

La Iglesia también condenaba a los animales pero en forma de excomunión. Se dice que San Bernardo (no confundir con el perro) predicaba en una iglesia de Foligny y, harto del rumor de las moscas a su alrededor gritó: ¡Oh , moscas, os denuncio!” y en ese instante cayeron todas fulminadas. También se llegó a lanzar un anatema contra unos animales llamados “terones” que invadían las aguas de Sorrento y destruían las redes de los pescadores. En este caso se alegó que se les excomulgaba “no como peces, sino como cacodemonios”. Ahí queda.

Todo esto nos demuestra hasta dónde puede llegar la estupidez humana. Si te interesa puedes hacerte con el libro de donde he sacado algunos datos llamado “Historia de la estupidez humana”, de Pedro Voltes.

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El Ducado, el Escudo y el Maravedi

Diciembre 05, 2007 By: Javier Gómez Category: Historia No Comments →

El ducado tuvo su origen en Venecia, a finales del siglo XIII. En el anverso de la moneda una frase decía: “Sit Tibi Christe Datvs, Qvem Tv Regis Iste Dvcatvs” (séate dado a ti, Cristo, este ducado que tú gobiernas). La moneda, de oro de 3,60 gramos, que recibió su nombre de esta frase, entró en España de la mano de los Reyes Católicos que la denominaron “excelente” hasta que cambió el nombre a “ducado” en el año 1504. Su valor era equivalente a 375 maravedíes, mientras que un doblón era igual a dos ducados.

Ducado Juan II de Aragon

Ducado de Juan II de Aragón

Escudo Carlos V

Escudo de Carlos V

Maravedí de Alfonso VIII

Maravedí de Alfonso VIII

El escudo apareció en el año 1537, con un valor equivalente a 350 maravedíes y un peso en oro de 3,40 gramos. Conocido también como “Corona”, nació con la idea de evitar la devaluación del escudo. Su valor fluctuó a lo largo de la Historia entre los 350 y los 646 maravedíes que llegó a valer en el año 1686.

El maravedí era la moneda de referencia que establecía el valor entre cada una de las monedas. Podía considerarse, por lo tanto, la unidad de cuenta castellana de la época.

Otras monedas utilizadas durante el Siglo de Oro fueron el Real de plata y el Vellón, que mezclaba la plata y el cobre.

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El trebuchet: el arma medieval más demoledora

Julio 30, 2007 By: Javier Gómez Category: Historia, Artículos 1 Comment →

Hoy día, pensar en las batallas medievales nos parecen casi actos de bárbaros. Aquéllos momentos en que se enfrentaban cuerpo a cuerpo ejércitos enteros de ambos bandos, entremezclándose todos, unos con otros, mientras se repartían mandobles con aquellas inmensas espadas que nadie sabía ni como se podían levantar de lo que debían pesar… Y en los asedios a los antiguos castillos medievales no eran menos.

El trebuchet era el arma medieval más demoledora que existió. Un inmenso lanzapiedras que se usaba para derribar las fortalezas, y que se usaban con el mismo procedimiento que hoy día se usan las catapultas. Aquellos ingenios de guerra alcanzaban casi los 18 metros de altura y arrojaban objetos a una distancia de 275 metros.

Su uso se extendía no sólo a lanzar las piedras capaces de agujerear los muros de los castillos, sino que se llegaron a usar para lanzar las cabezas de los enemigos atrapados, animales muertos e incluso colmenas. Incluso durante una época de la Edad Media, se llegaron a usar para lanzar cadáveres de personas que habían muerto con la peste negra para infectar de ese modo a los que estaban dentro del castillo.

El trebuchet más grande del que hay noticia es el que mandó contruir Eduardo I de Inglaterra, quien lo usó en el asedio al castillo de Stirling, durante el transcurso de la rebelión escocesa de William Wallace (sí, el de Braveheart). Aquel trebuchet o fundíbulo también fue conocido con el nombre de Warwolf.

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