Manzana de Newton, verdad o leyenda

Newton

Existen numerosos acontecimientos de la historia en los cuales la realidad parece haberse mezclado un poco con la ficción, hechos que si bien pueden ser ciertos, luego con el paso de los años y con las distintas voces que los fueron contando, se fueron modificando, tergiversando en algunos aspectos o, incluso, enriqueciendo con ciertas pinceladas fantásticas o, simplemente, más ilustrativas y decorativas.

Desde pequeña, desde los años escolares decir Sir Isaac Newton era sinónimo de manzana y de ley gravitacional. Esta historia –una de las más famosas de las ciencias- puede llegar a ser una de ellas.

Este relato se centraría en un joven matemático, científico, físico (y astrónomo, óptico, filósofo, etc., así de multidisciplinarios eran los hombres de ciencia hace varios siglos, al contrario de hoy día, en donde todos se ultra especifican en algo) del siglo XVII, y nos situaría en un jardín con manzanos allá por el año 1666.

Este joven inglés –que resultó ser Newton-, se habría encontrado meditando en un anochecer debajo de uno de estos árboles frutales. Así, sumergido en sus cavilaciones, habría estado tratando de comprender y dilucidar ciertas leyes físicas universales, que luego serían nada más y nada menos que parte de una “nueva revolución científica”.

Una manzana que habría caído al suelo, habría sido su luz: gracias a ella, se habría dado cuenta de que existe una fuerza única de la tierra que atrae hacia sí todos los objetos. La manzana habría caído al suelo por esa misma fuerza, precisamente.

Para ese entonces, en el cual este hecho aparentemente sucedió, Newton ya contaba con un arsenal de teorías científicas previas (tal es el caso de las tres leyes de Johannes Keppler sobre los cuerpos celestes y sus órbitas), todas las cuales le sirvieron luego para establecer su ley universal de la gravedad (expuesta en su tratado Philosophiae Naturales Principia Matemática de 1687).

Philosophiae Naturales Matematicas

Ahora bien, al parecer hay argumentos a favor y en contra sobre la veracidad de esta “historia” del manzano. Para comenzar, debemos mencionar que esta afirmación de la “manzana iluminadora” se ha basado, en gran parte, en un relato posterior de su biógrafo y amigo William Stukeley, quién afirmaba: «Tras la cena (15 de abril de 1726, poco antes de la muerte de Newton), con clima agradable, salimos al jardín él y yo a tomar el té a la sombra de unos manzanos. En la conversación me dijo que estaba en la misma situación que cuando le vino a la mente por primera vez la idea de la gravitación. La originó la caída de una manzana, mientras estaba sentado, reflexionando. Pensó para sí ¿por qué tiene que caer la manzana siempre perpendicularmente al suelo? ¿Por qué no cae hacia arriba o hacia un lado, y no siempre hacia el centro de la Tierra? La razón tiene que ser que la Tierra la atrae. Debe haber una fuerza de atracción en la materia; y la suma de la fuerza de atracción de la materia de la Tierra debe estar en el centro de la Tierra, y no en otro lado (…) Por tanto, si la materia atrae a la materia, debe ser en proporción a su cantidad (la masa).»

Bien, hasta aquí no hay problema, ha quedado en claro su postura: todos los cuerpos son movidos, atraídos entre sí por una misma y única fuerza: la de gravedad. Sin embargo, muchos se niegan a creer en el modo en que Newton cayó a la cuenta de esta ley, es decir, por una manzana. Quiénes lo conocían aseguraban que era un hombre muy erudito, “estructurado”, y poco proclive a explicaciones metafóricas o tan sencillas como la de aludir a un simple fruto.

La manzana de Newton

Y aquí aparece otro personaje en esta historia: Catherine Barton Conduitt, quién era sobrina del científico inglés y estaba casada con uno de sus ayudantes. Al parecer fue ella quién aseguró la veracidad de esta anécdota –se la habría narrado el propio Newton- a otro filósofo contemporáneo de su tío muy conocido también: el francés Voltaire.

Esta famosa historia de la manzana salió publicada por primera vez en la segunda edición de “Elementos de la filosofía de Newton” de 1741, en la pluma de Voltaire. A este respecto, queda la duda de por que no se incluyó en la primera edición de 1738. Puede ser que la señora Conduitt se la haya narrado de manera posterior a la primera edición.

Sin embargo, también parece que hay evidencias anteriores sobre esta historia en escritos no tan conocidos de Voltaire: una de ellas data del año 1727, y se trata del “Ensayo sobre la Guerra Civil en Francia”, el otro, de 1733, “Cartas concernientes a la Nación Inglesa”, en estos dos documentos ya se aludiría a “Newton caminando por su jardín, en donde se le ocurre el germen de su teoría gravitacional al ver una manzana caer”.

Sin embargo, también hay quiénes, que aunque no pongan en duda la narración del filósofo francés, sugieren que esta historia no fue más que una manera de ilustrar una tesis, o una “invención” decorativa de su sobrina, una especie de propaganda para divulgar las teorías de su tío.

Entonces, retomando un poco los argumentos expuestos, encontramos que esta historia fue contada por su amigo y biógrafo quién narra un episodio similar en el cual Newton rememora cómo llegó a la unificación de las leyes físicas de la atracción universal. También está documentado en las palabras escritas de Voltaire, con quién luego esta anécdota se popularizó.

En este punto, entonces se debería pensar que debería tener cierto crédito, por estar relatado por un filósofo del calibre de Voltaire, aunque claro, se sabe que él no refiere más que a lo expuesto por un tercero, la señora Conduitt, quién sí es posible que haya ideado todo.

Por ende, cabe la posibilidad de que este hecho haya sucedido en realidad, pero que, basándose en la personalidad poco “amigable” que decían tenía Newton, haya sido puesto en tela de juicio por no “encuadrar” con sus maneras. O bien, sólo puede haber sido una forma de divulgación ideada por su sobrina.

De cualquier modo, la ley universal de la gravitación fue creada (sea gracias a una manzana verde o no -dicen que el manzano pertenecía a la especie flor de Kent-) y no cabe duda de que sentó todo un nuevo paradigma científico.

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19 comentarios

  1. anonimo dice:

    nada
    NEWTON fue en buen matermatico y cientifico… creo
    k se merece el premio novel a la gravedad

  2. sergio dice:

    newton sos un capo

  3. Javier dice:

    Muy bueno el análisis,pero recuerden que la gravedad NO es una fuerza,es una aceleración.

  4. daniela dice:

    muy malos comentarios

  5. fernanda dice:

    esto es perfecto muy intersante! me encanto! (:

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