Cazadores de fantasmas, especie en extinción

Cazafantasmas

A muchos, el mencionar «Cazafantasmas» probablemente nos traerá a la memoria aquella película de los años 80 y se nos hace difícil disociar aquella burda imagen que dieron de los cazadores de fantasmas. Lejos de aquellos personajes tan irreales e increíbles, sí que existió una época dorada en que se dedicaron a perseguir fantasmas y liberar a quienes solicitaban sus servicios de aquellas presencias.

Fue en el último cuarto del siglo XIX, a partir del año 1870, quizás liberados por la persecución de este tipo de personajes extraños relacionados con el más allá, cuando empezaron a surgir quienes cazaban fantasmas, unas veces motivados por el dinero, otras por investigar y averiguar qué había más allá de la muerte y lo que motivaban ciertos hechos extraños.

En esos años nacieron dos de los más grandes personajes relacionados con el mundo de los cazadores de fantasmas: Harry Price y  Harry Houdini, el gran escapista. Y también fue en aquellos años (en 1862 más concretamente) cuando nació el grupo de cazadores de fantasmas más famoso del mundo: el Ghost Club de Londres.

Harry Price nació en el año 1881, y sin preparación científica alguna, pronto empezó a interesarse por este incierto mundo. Considerado por muchos como un extravagante que usaba métodos extraños (aunque avanzados) lo cierto es que fue uno de los pioneros en el campo de la investigación científica, y fue capaz no sólo de estudiar muchos casos concretos, sino también de desenmascarar a tantos falsos cazadores de fantasmas como surgieron para aprovecharse de la credulidad y el miedo de quienes los contrataban. Uno de sus casos más famosos fue el de la rectoría Borley, aunque sus controvertidas actuaciones también estuvieron siempre rodeadas de ese halo de falsedad que parece cubrir a toda esta gente.

Otro de los más conocidos cazafantasmas de aquellos años fue William Hope, al que conocían como «el fotógrafo de los espíritus». Él se dedicaba a sacar fotos de los parientes muertos de las casas en las que le contrataban. Durante años vivió de lo que ganaba con este trabajo, hasta que se cruzó con Harry Price quien lo desenmascaró al advertir que las fotografías estaban trucadas.

Harry Houdini, por su parte, pasó a la historia como el más famoso escapista. Por la época en la que vivió, en una sociedad apegada a los fenómenos inexplicables, a Houdini se le consideraba algo más que un mago, atribuyéndosele incluso poderes especiales. Pero Houdini era un apasionado del mundo extrasensorial, incluso, un obsesionado, y poco a poco, fue dejando su mundo mágico a un lado para centrarse en desenmascarar a todos aquellos que decían ser médiums o cazadores de fantasmas. Incluso, al final de su vida, llegó a crear un código que sólo su mujer conocía, para que quien contactara con él en el más allá pudiera comunicarlo. El resultado fue que ni uno sólo de los médiums que decían haberlo visto en el otro mundo supo indicar cuál era el código.

Por su parte, también en aquellos años, en 1862, nació el Ghost Club de Londres, el club de cazafantasmas más antiguo del mundo, y aún hoy día en activo. En sus filas llegaron a estar personajes famosos como Charles Dickens o Willian Butler.

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1 comentario

  1. pancho dice:

    q se puede aser si ninos ven cosas raras en las paredes de la casa como ojos grandes verdes y rostros

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