La Tomatina de Buñol, curiosa fiesta popular

Tomatina

Desde hace más de 60 años se repite una curiosa festividad en la localidad española de Buñol, hoy declarada ya de Interés Turístico Internacional. Estamos hablando de La Tomatina, celebrada el último miércoles de cada agosto, que este año, cayó en el día 26. Su nombre nos anticipa un tanto de qué se trata; pero para ser más explícitos, el festejo consiste en una guerra multitudinaria de tomates, que se realizapara recordar un enfrentamiento juvenil que se produjo en 1945.

Las postales de esta celebración son inéditas: en todos los sitios de la ciudad se ve gente divirtiéndose y lanzándose tomates, y la gente goza dando o recibiendo sendos tomatazos. Los vecinos tiran baldes de agua desde los balcones, y en medio de la caótica contienda los más rápidos y aventajados pelean por treparse a un palo enjabonado que en su extremo superior tiene un jamón como premio.

En las calles de Buñol, entonces, se desata una verdadera batalla campal donde el fin es acertarle un golpe bien dado con el fruto a todo aquél que se cruce en nuestro camino; este es el propósito que reúne a la gente desde la mañana en la plaza del pueblo.

A las once de la mañana, un disparo solitario indica el comienzo de la guerra, mientras van llegando al lugar, a los bocinazos, camiones y más camiones repletos de tomates. Sólo una hora después vuelve a sonar otro disparo, lo que indica que el juego ya ha terminado. Un minuto más tarde, todos los participantes, completamente teñidos de rojo y llenos de tripas de tomate, son manguereados profusamente en esta plaza.

Los encargados de organizar este evento aseguran que esta fiesta en sí misma es una filosofía, una visión de la vida, una micro cultura concentrada alrededor del arroje del tomate a la que, con el paso del tiempo, se le ha ido uniendo un gran grupo de seguidores que crece año a año. “¡Tomates!”, claman las personas congregadas en los momentos previos al desate de la batalla, en el lugar donde se agrupan tanto los locales como extranjeros llegados de diversos países.

Con el correr del tiempo se han registrado muchísimas anécdotas de La Tomatina, pero no todas buenas. Por ejemplo, a comienzos de los años 50, el Ayuntamiento de Buñol la prohibió, pero un grupo de fanáticos la llevó a cabo de todas maneras y todos terminaron en la cárcel… Llenos de tomate. El pueblo pidió que la fiesta se restableciera, y así fue hecho un tiempo después. Hoy en día es tal el arraigo que tiene su propia web y banda sonora.

Los buñuolenses aseguran que el tomate actúa como un purificador que desintoxica la piel y las calles; y esto es innegable, ya que después de la celebración, al ser manguereados, tanto los rostros y los cuerpos como los adoquines quedan impecables y brillantes.

Hoy en día Facebook muestra más de 50 grupos de adeptos o relacionados con la festividad, y Google ese día cambió su logotipo para honrar a la celebración.

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