La ferocidad de los colibríes

colibríes

Los colibríes pertenecen a la familia conocida bajo el nombre científico de Trochilidae, y son los animales de sangre caliente más pequeños del planeta; pero si existe algo digno y curioso de destacar, es que estas aves son también una de las especies animales más feroces. Sí, convénzase: estos tiernos pajaritos que han sido mencionados a los largo de metafóricas letras como retazos de arco iris o pequeñas hadas, son en realidad pilotos de guerra en miniatura.

La mayoría de estos pajares muestran en su plumaje colores brillantes, con un predominante matiz verde iridiscente, mientras que en su cuerpecito pueden observarse motas de diferentes colores, semejantes a piedras preciosas, lo que les ha ganado la consideración por su belleza.

A esto se le suma su gracia y encanto para volar, aunque esto mismo los lleva a ser esclavos de su acelerado metabolismo. El colibrí abeja (Mellisuga helenae) puede llegar a pesar menos que una moneda mediana, y su diminuto tamaño promueve su encanto pero define también su belicosidad, su carácter huraño y su frenético comportamiento.

Estas aves obtienen su alimento y su energía principalmente del néctar de las flores, por lo que sólo para sobrevivir, un colibrí tiene que encontrar diariamente hasta 1000 flores y tomar una cantidad de néctar igual a su peso; lo que explica por qué se disputan el alimento con tanta fiereza. En sus luchas ante las flores, se ha podido observar a un colibrí derribar a otro y atacarlo con el pico. Es una suerte que tengan el tamaño que tienen y no el de los cuervos, ya que de la otra manera sería difícil caminar por algunos campos.

Los colibríes conocidos como zumbadores rufo, vuelan cerca de 3200 kilómetros en julio, ya que viajan desde México, su refugio de invierno, hasta Colorado, Estados Unidos, para aparearse. Al observarlos a la luz del sol uno queda deslumbrado por su belleza y el brillo de su plumaje; además del verde característico, esta especie tiene una mancha color rubí tornasolado en la garganta, que le sirve tanto para atraer a las hembras como para alejar a los machos rivales.

Pero además de ser batalladores incansables, y de tener la musculatura para volar más grande de todas las aves en proporción a su tamaño (lo que les permite volar hacia atrás y quedar suspendidos en el aire, mientras sus alas describen un 8 horizontal), son muy listos. Muchos han demostrado recordar, a lo largo de todo su recorrido de migración, dónde están los campos de flores y los bebederos, además de que muchos estudios revelan que pueden recordar las flores de las que liban durante un día. Esto les permite volver a las que contenían más y más dulce néctar.

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2 comentarios

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  1. anonimo dice:

    me parece k esto esta muy bn pero k puede mejorar-se la pagina web.

    firmado:anonimo

  2. anonimo dice:

    el internado laguna negra mola! no me kiero perder ni un capitulo.
    Vizca el barça!!!!campeones!!!!

    Firmat:anonim

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