¿Cómo se forman las mareas?

El fenómeno de las mareas siempre le ha resultado llamativo al hombre. Aunque ya en la Antigüedad se entrevió de forma más o menos clara la relación entre fases de la Luna (e influencia del Sol) y ciclo de pleamares y bajamares, una explicación cabal sólo se consiguió cuando apareció la primera conceptualización rigurosa de la fuerza de gravedad. O sea, con Newton.

Tengamos en cuenta que esta afirmación: las mareas oceánicas son causadas por la fuerza de la gravedad, es tan cierta como gruesa e imprecisa. La acción gravitatoria de Luna y Sol no se resume fácilmente: los efectos son complejos y están sujetos a una serie de explicaciones un tanto complicadas.

Ved si no: en primer lugar hay dos mareas diarias, lo que impide considerar un cuadro simple. Luego, además, resulta que la marea alta sucede no cuando la Luna está justo encima, como tal vez podríamos esperar, sino cuando se halla sobre el horizonte.

Este hecho se explica por la relativa poca profundidad de los océanos y, más claramente, por el veloz movimiento aparente de la Luna, de modo que la «dilatación» de la marea es incapaz de seguir el ritmo apresurado de nuestro satélite.

El ciclo completo de las mareas, decíamos, consta de dos subidas y dos bajadas de agua, con una duración media de 24 horas y 50 minutos, intervalo que coincide con el tiempo transcurrido entre dos pasos consecutivos de la Luna por el meridiano del lugar de observación.

Lo cierto es que la resultante de las fuerzas perturbadoras dependerá de la posición relativa tanto de la Luna como del Sol. Además, la acción de la Luna sobre las mareas, o dicho de otra forma, las mareas de la Luna, son más fuertes, más amplias, que la acción del Sol, es decir, que las mareas debidas al Sol.

Durante las fases de plenilunio y luna nueva, la acción de Sol y Luna se suma, dando como resultado una marea de gran amplitud: son las llamadas, de modo tan sugerente, como mareas vivas. Al contrario, en cuarto creciente y cuarto menguante, las dos atracciones gravitatorias son perpendiculares. Cuando en un punto se da la marea alta respecto a la Luna, se da al mismo tiempo la marea baja respecto al Sol, y viceversa: mareas muertas.

Dos datos curiosos, para finalizar: uno, también hay mareas terrestres. O sea, en tierra firme no dejan de sentirse los efectos de la gravitación. A medida que la Luna pasa por encima, el nivel de la tierra se eleva un poco, para luego volverse a desinflar, por así decir.

Y dos, nuestro planeta provoca a su vez mareas terrestres en la Luna. El efecto de tales mareas (de la fuerza gravitatoria terrestre, en suma) mantiene la misma cara de la Luna apuntando hacia nosotros. Esta insólita tortícolis es, por cierto, general en el sistema solar: todos los satélites la presentan.

Foto vía: la-aldea-global

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3 comentarios

  1. CARLOS dice:

    esta mas o menos

  2. jennifer dice:

    es una informacion muy completa y m sirvio para mi tarea<3

  3. jennifer dice:

    es una imformacion muy valiosa y m sirvio de algo

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