Historias curiosas sobre muertos famosos

cementerio

La historia, generalmente, nos habla de personas vivas (al menos de sus momentos de vida), de sus hazañas y desventuras pero ¿Conocéis alguna historia de difuntos, sin contar las de miedo o ficción, o de sucesos en los que se haya visto envuelta una persona ya fallecida?… Haremos un pequeño viaje y descubriremos que la muerte no tiene por qué ser el punto final de una biografía y que puede, simplemente, ser un punto y aparte.

Antes del siglo XVIII, era costumbre en España enterrar los cadáveres en los terrenos propiedad de la iglesia (en el interior de las ciudades), pero Carlos III puso fin a esto en 1787 y obligó a la construcción y uso de recintos en las afueras de las ciudades, con el objetivo de prevenir plagas y enfermedades (aparte de solucionar el problema de la falta de espacio). A pesar de esto, los mas pudientes se encargaban de que sus restos descansaran en el interior de los templos o al menos, muy cerca de ellos.

Y aunque a la mayoría de nosotros nos pueda turbar o causar inquietud el estar en uno de estos lugares, en los Estados Unidos les han encontrado otra utilidad: como salas de cine. Y no acaba aquí la cosa, en el famoso Hollywood Forever (lugar de descanso de actores y actrices como Douglas Fairbanks, Jayne Mansfield o Rodolfo Valentino) se proyectan (desde 1998) durante los sábados de verano películas clásicas, la mayoría de ellas interpretadas por actores que «comparten la sala». Extraña forma de hacer un homenaje, si alguno levantase la cabeza…

Hollywood Forever

Pero esta no es la peor forma, ni la única, de perturbar el descanso eterno. El famoso actor Charlie Chaplin fue «secuestrado» en 1978, dos meses después de fallecer y se pidió a su familia un rescate de medio millón de francos. Afortunadamente, los secuestradores lo habían enterrado en un campo cercano y la policía acabó por encontrar el cuerpo. Los delincuentes acabaron siendo condenados a 5 años de prisión.

También se planeó el robo del cuerpo de Abraham Lincoln, concretamente para el 3 de Julio de 1874, pero esta vez no pudieron llevarlo a cabo. Uno de los miembros de la pandilla que pretendía secuestrar a Lincoln, contó su plan a una prostituta unos días antes y ésta fue a la policía inmediatamente. Los aspirantes a secuestradores se encontraron una desagradable sorpresa cuando llegaron a la tumba, un desfile policial en su honor.

No debemos temer a los muertos, al fin y al cabo poco nos pueden hacer, pero sí debemos respetarlos. Y aprender de sus historias, incluso pueden tener sentido del humor. Aquí van varios epitafios que lo demuestran:

-Disculpe que no me levante, señora. (Groucho Marx)

-Sólo le pido a Dios que tenga piedad con el alma de este ateo. (Miguel de Unamuno)

-Necesité toda una vida para llegar hasta aquí.

-Otra vez protagonista de la Ley del Silencio. (Marlon Brando)

-Desde aquí no se me ocurre ninguna fuga. (J.S Bach)

-Si no viví mas, fue porque no me dio tiempo. (Marqués de Sade)

Foto 1 Vía: Airelibremalagamarbella

Foto 2 Vía: smvblog

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1 comentario

  1. Johanna dice:

    JAJAJA me dio mucha gracia el de Bach JAJA

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