¿Puede un medium ayudar a resolver un caso?

ojo que lo ve todo

Estoy segura de que más de uno recordará aquella famosa serie, «Médium«, en la que una mujer usaba sus sueños y sus poderes psíquicos para colaborar en la investigación y  resolución de casos de asesinato.

Esto no queda dentro de la ficción. La figura del «detective psíquico» viene de lejos. Los cuerpos policiales llevan recurriendo a estas personas desde hace tiempo. Tenemos el ejemplo del famoso vidente Edgar Cayce, conocido como el «Profeta durmiente» por transmitir sus mensajes bajo un trance hipnótico, y que colaboró en algún que otro caso de investigación. Y es que a mediados del siglo XIX, el término «psicometría» (capacidad para obtener información a través del contacto con objetos), fue incluido dentro del ámbito de la criminología al descubrirse que algunos individuos con este «don» especial podrían ayudar al esclarecimiento de actos delictivos.

La Policía y los investigadores en general no suelen hablar de estos colaboradores psíquicos y del uso que se hace de lo paranormal en su campo. Es bastante comprensible. La imagen ante el público es importante en cualquier actividad y el que esto se diera a conocer de forma evidente no aportaría nada a su favor ni a su credibilidad. Así que todo queda dentro del ámbito de lo extraoficial.

Recientemente, una publicación muy respetable como el diario de la Sociedad para la Investigación Psíquica, dio a conocer un caso en concreto en el que un asesinato fue resuelto gracias a la capacidad de un médium. Este, supuestamente, contactó con el espíritu de la víctima y obtuvo la información necesaria para desvelar la identidad de su asesino. Además quedó constancia de que todos los datos aportados por el psíquico eran completamente ciertos y, como dicen en las series americanas, iban más allá de toda duda razonable.

En todo caso, este tipo de información ha de ser corroborada con pruebas sólidas y reales, de las que se encarga la investigación forense. De lo contrario no serían admitidas por ningún organismo judicial como pruebas determinantes.

Estas técnicas de investigación se usan, como ya dije anteriormente, de una manera muy discreta. Algunos médiums utilizan la Astrología, otros la ayuda por medio del péndulo, la psicometría, la clarividencia e incluso el estudio del aura de los involucrados. Y es que más de un experto legal ha sugerido que las fuerzas del orden deberían tener una mente más abierta hacia lo paranormal.

No cualquier médium o psíquico es aceptado de inmediato como colaborador de la policía. Lo primero que se hace es investigarlo y averiguar cómo sabe lo que sabe. De hecho se le considera como principal sospechoso. No sería el primer caso en que el supuesto médium resultara ser el autor del delito y su propósito fuera el de despistar a los agentes.

Para que un psíquico pueda llegar a tomar parte en la investigación criminal deben tomarse ciertas medidas, tales como demostrar que son ciertas sus capacidades, asegurarse de que actuará paralelamente a la operación y no directamente en ella para no influir a los agentes, confirmar que la información dada sea veraz mediante pruebas reales, grabar sus conversaciones y, sobre todo, considerar su colaboración como una ayuda extra para aportar pistas en el desarrollo del caso y como último recurso.

Edgar Cayce

Edgar Cayce

Cuando ocurre un delito, y sobre todo si sale en los medios de comunicación, es increíble la cantidad de personas que afirman poseer capacidades paranormales para la resolución del caso. La inmensa mayoría resultan ser individuos que desean adquirir notoriedad, y sólo en contadas excepciones se revelan como elementos útiles y ciertos. Esta situación es muchas veces molesta y fastidiosa para los investigadores, que debe gastar un tiempo precioso en probar la veracidad de todas estas personas.

Otra figura a destacar son los llamados «detectives de lo paranormal«, agentes encargados de autentificar la información y los fenómenos relacionados con ella. Existen varias escuelas e incluso universidades que forman a estos agentes para investigar cualquier fenómeno extraño y fuera de lo normal. Son una especie de «cazafantasmas«.

Vamos, que a veces la realidad supera a la ficción, o al menos se equipara a ella.

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