Oxitocina, ¿hormona de las emociones?

Abrazos

El origen de la palabra oxitocina tiene su origen en el griego. En su sentido literal significa «parto rápido«. De hecho, la forma sintética de esta hormona se administra a más de la mitad de las mujeres para ayudarlas en el proceso del parto, tanto induciéndolo como acelerándolo. La oxitocina es producida en una región del cerebro llamada hipotálamo, una glándula endocrina que regula el hambre, la temperatura y el sueño mediante la liberación de diferentes hormonas.

Recientemente se ha planteado la posibilidad de que tanto los comportamientos sociales como emocionales estarían influenciados por la oxitocina, y cualidades tales como la empatía, la generosidad y confianza podrían verse incrementadas mediante la administración de oxitocina artificial en humanos.

Lo curioso del tema es que, aparte de ser definida como la «hormona del amor«, la oxitocina funciona en mayor escala como una especie de potenciador de la memoria emocional. Y no sólo de los recuerdos emocionales positivos, sino también de los negativos.

Se sabe que la primera relación emocional del individuo es aquella que establece con su madre ( o quien quiera que sea su primer cuidador). Esta influye de manera decisiva en sus relaciones como adulto, repitiendo en mismo patrón.

Pues bien, durante un estudio se le administró oxitocina a varios sujetos. Aquellos que habían vivido una relación satisfactoria con su madre revivieron más intensamente sus emociones más agradables. Pero aquellos cuya imagen materna no era del todo amante ni cariñosa, sufrieron una exacerbación de aquellos sentimientos de la niñez llenos de soledad, ansiedad y apego.

La conclusión de este estudio sería que si la oxitocina se limitase a ser una hormona del «amor», no importaría realmente que tipo de sujeto la reciba, pues toda reacción sería siempre positiva y agradable. Mas que hormona del amor, es la hormona del recuerdo y de las emociones.

Algunos ensayos muy interesantes sugieren que la oxitocina puede tener algo que ver con el autismo y el síndrome de Asperger. Ambas condiciones se caracterizan por una incapacidad de comprender y participar en situaciones sociales, aún cuando sus funciones intelectuales se mantengan intactas. Es decir, no saben interactuar.

En las investigaciones se comprobó que:

1. Los niños autistas tenían niveles bajos de la hormona oxitocina en la sangre.

2. Al administrar oxitocina disminuyó la frecuencia de conductas repetitivas propias del autismo.

3. Por último, la oxitocina mejoró la capacidad de interpretar las emociones a través de la entonación verbal en autistas adultos.

Como mujer que soy, lo que más me llamó la atención de lo que he investigado sobre el tema de la hormona oxitocina es la posibilidad de que su administración vía nasal en hombres los haga tan sensibles como a las mujeres. Que pena. Dejaríamos de ser un misterio para ellos. Aunque quien sabe si ellos llegarían a ser un misterio para nosotras…

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1 comentario

  1. Cristina dice:

    me encanto, muy interesante y si seria bastante interesante ver a los hombres con el mismo nivel de sensibilidad qee nosotras las mujeres, me gusto mucho en serio :)

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