Origen de la palabra testificar

Testificar

No es cuestión de caer en chistes fáciles, simplemente vale la pena destacar la etimología de la palabra testificar, de la cual hay distintas versiones: hay quienes dicen que proviene de “testigo”, que a su vez está enlazada con “testiguar”, que deviene del latín “testificare”, compuesto por “testis” (testigo) y “facere” (hacer). Error. El origen de la palabra está directamente relacionado con la palabra “testículo”.

Testículo proviene de “testiculus”, compuesto de “testis” (testigo) y el sufijo “culus” que es usado como diminutivo. Es decir, los testículos son los pequeños testigos. Y no es casual. En épocas del Imperio romano, antes de que exista una biblia donde pueda descansar el juramente, quienes prestaban declaración se agarraban los testículos con la mano derecha en señal legal de que iban a decir la verdad y nada más que la verdad.

Hay una anécdota impecable en este sentido. Durante siglos, una vez finalizado un cónclave, cuando ya se había señalado al cardenal que ocuparía el lugar de Santo padre, se hacía una prueba de rigor: otro cardenal tenía que tocarle, con la mano, los genitales al futuro Papa para atestiguar frente a todos los funcionarios religiosos que era un hombre. La intención era evitar la posibilidad de elegir a una mujer disfrazada. Así de paranoico. Así de machista.

Ahora bien, la pregunta es por qué había que agarrase los testículos para jurar y no la cabeza, o poner la mano en el corazón. Según cuentan las crónicas, había que agarrarse los testículos porque era lo que podía llegar a perder en el caso de que la declaración sea falsa. Otro detalle, esta forma de testificar -agarrándose los testículos- sólo se realizaba entre iguales o superiores, en jerarquía y clase social, nunca hacia inferiores. Era su palabra máxima de honor.

Otra pregunta: ¿Qué sucedía en el caso de que sea una mujer la que oficie de testigo?. Técnicamente era imposible. En aquellos años, la mujer no tenía derecho a ingresar al juzgado, ni presenciar juicios, ni participar en ninguna decisión política. Menos que menos iba a ser tenida en cuenta para salvarle el pellejo a algún acusado.

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2 comentarios

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  1. Elena Pingarrón dice:

    Atención, pues testiculus viene en efecto con sufijo -culus de un vocablo latino casi sólo empleado en plural testes (los testículos). No está nada claro que este vocablo responda a la formación latina de testis (testigo, en efecto, “el que está el tercero”), y los lingüistas piensan que el origen remoto de ambas voces es diferente, con lo que palabras como testosterona y testigo en realidad no tendrían nada que ver por su raíz originaria. Testigo no tiene nada que ver con testículo. Pero semejante homofonía dio lugar a interferencias en la mente de las gentes y a explicaciones mantenidas por gentes ignorantes de la etimología científica hasta hoy, como que los testículos se llaman así porque “testimonian la virilidad del varón” porque por etimología popular se llegó desde antiguo a esa explicación. Y hasta incluso se ha intentado a toda costa la explicación a la inversa sin fundamento alguno de que los testículos eran un elemento de juramento testimonial, y de ahí el nombre de los testigos.

    Muchos detalles variados de juramentos y sin fórmulas y objetos en el mundo romano (desde que las mujeres juraban preferentemente por Cástor y Pólux, y los hombres por Hércules, si bien no faltaban alusiones a Júpiter, el gran protector de los juramentos y otras fórmulas, que era la mano derecha la asociada al juramento, que no es lo mismo un juramento judicial que otros, y así los tratados se juraban sobre piedras, que el juramento militar se hacía sobre la espada en cierta posición amenazante, que en épocas clásicas incluso las mujeres juraron por sus cabelleras, lo que da pie a un gracioso epigrama de Marcial sobre una que juraba usando pelucas, etc.). Pero no existe testimonio alguno de juramento sobre los testículos, eso es un invento popular.
    Lo que sí conozco son las formas y citas en que lectores e interpretadores poco avezados del latín han creído ver un papel de los testículos en los juramentos (cosa que se repite por ahí en malas webs del tipo “¿Sabía usted que…?). Miren, hay una cosa clara: las homofonías se prestan a chistes y bromas en todas las lenguas.
    Para más detalles consultar http://etimologias.dechile.net/?testigo
    Interención final de Helena

  2. Carlos dice:

    Los chistes fáciles, los comentarios, las leyendas urbanas y no urbanas, las equivocaciones, los supuestos, siempre han sido parte folclórica de “noticias” o “informaciones” “científicas”, pero que no pasan de ser parte del folclor y de la imaginación colectiva. No deja de ser atractivo leer estas informaciones, pues se puede ver la inventiva popular. Pero cuando se trate de hallar verdades históricas, no deberemos confiar en la tradición de los pueblos, porque podemos llegar, por ejemplo, a encontrar que testículo proviene de testi y culo.

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