
El ser humano, como el resto de los mamíferos, alimenta a sus crías a través de las mamas de la madre. Sin embargo, a día de hoy, por unas razones o por otras, hay mujeres que dan el pecho a su hijo mientras otras prefieren (o no les queda más remedio) que recurrir al biberón.
Muchas veces hemos visto en los medios de comunicación imágenes de mujeres pertenecientes a culturas indígenas con los pechos descubiertos. ¿Por qué? Pues bien, esto responde a un motivo cultural: estos pueblos tienen la creencia de que así se libera el mal de ojo de la leche del lactante. Porque, si la leche no sirve, ¿cómo alimentar al crío? Hoy en día tenemos un amplio abanico de modelos de biberones para elegir pero nuestros antepasados no lo tuvieron tan fácil.

Más clásicas o más modernas, en todos los comercios podemos encontrar cajas o máquinas registradoras. Evidentemente no siempre estuvieron en las tiendas sino que tuvo que haber alguien, un pionero en emplear tan útil aparetejo. En este caso, el inventor de la máquina registradora fue James Ritty (1836-1918), propietario de un bar conocido como Pony House, en Ohio.
El Pony House tenía sus clientes habituales, gozaba de buena fama y casi siempre estaba lleno de personas dispuestas a consumir. Sin embargo, el establecimiento no le reportaba a Ritty los beneficios que él esperaba. Con la mosca detrás de la oreja, el propietario comenzó a poner en tela de juicio la honestidad de sus empleados.
Por aquel entonces lo habitual era que el dinero recaudado se guardase en una simple caja y se anotase la cifra en un libro de cuentas. Esto ofrecía una relativa libertad a los empleados menos honestos para servirse ellos mismos parte del dinero que generaba el negocio.

No es raro hoy en día ver a alguien con una prótesis que sustituye alguna parte de su cuerpo. Desde brazos artificiales a los implantes de cabello… lo cierto es que cada vez hay más descubrimientos e investigaciones que le permiten al ser humano ejercer de pequeños dioses. Aunque siempre estamos hablando de los más novedosos descubrimientos médicos, las prótesis se llevan utilizando miles de años.
Fue en la obra de Heródoto donde se encontraron las primeras referencias escritas a estas piezas. En concreto, Heródoto relata cómo el soldado persoa Hegesistratus sufrió la amputación de un pie y, posteriormente, se le implantó una pata de madera para poder caminar. Corría el año 550 a. C.
Gracias a la arqueología sabemos también que en el 330 a.C. se elaboraban piernas artificiales en madera y cobre. Recientes hallazgos han demostrado que la ortopedia se practicaba ya en el Antiguo Egipto. Gracias a la costumbre de la momificación se descubrieron dos dedos pulgares del pie insertados en antiguas momias.

Las arañas nunca han despertado especial simpatía sobre el ser humano. Sin embargo, su mala fama no impide que sintamos curiosidad hacia estos seres. Y es que los arácnidos jamás dejarán de sorprendernos. De hecho, es más que probable que a más de uno le sorprenda la existencia de arañas que respiran debajo del agua.
La araña de agua (Argyroneta aquatica), que presenta un tamaño medio de dos centímetros, es la única especie de arácnidos capaz de estar sumergida en el agua durante toda su vida. La araña de agua convive con peces y otros bichos en charcas de toda Asia y Europa. En ellas, cambian su famosa telaraña por un nido de seda que fijan en las algas para que permanezca en el mar. Quizás la característica más curiosa de este tipo de arañas es que buscan y recogen burbujas de oxígeno en el agua y, pegándolas a su abdomen, las acarrean hasta su preciado nido.

Grandes y pequeños disfrutamos con frecuencia de los juegos de mesa. Aunque en la actualidad los hay de todo tipo y de todas las temáticas, hay algunos clásicos que siguen siendo imprescindibles en toda casa. Entre ellos, están el parchís y la oca.
Nuestros padres o abuelos nos enseñaron a jugar a estos juegos pero… ¿quién les enseñó a ellos? ¿quién fue la primera persona en jugar al parchís? Pues bien, el primero en tirar los dados para hacer avanzar sus fichas sobre los tableros fue el soberano mongol Akbar el Grande (1556-1605). A este conquistador de la India del siglo XVI debemos el juego que tantas tardes de ocio ha llenado en nuestra infancia.
El emperador Akbar el Grande tuvo la brillante (o, más bien, excéntrica) idea de convertir los jardines de su palacio en algo similar a un tablero de juego gigante. Claro que, por entonces, el emperador aún no jugaba con fichas de plástico, sino que empleaba a doncellas y, al mismo tiempo, veinticinco conchas lanzadas al aire hacían las veces de dado.

Maquillaje, champúes, perfumes… aunque nos parezca algo característico de esta sociedad del siglo XXI, regida por la moda, lo cierto es que la cosmética tiene ya unos cinco mil años de antigüedad. Y esto es así porque la necesidad de parecer más atractivo es algo inherente al ser humano, algo que lo ha acompañado casi desde el principio de los tiempos.
Los primeros precedentes de los cosméticos eran bastante rudimentarios: el ser humano primitivo se embadurnaba con ceniza, sangre, etc, con el fin de adornar su cuerpo. Pero si nos remitimos a los orígenes de la cosmética tal y como hoy la conocemos, hay que transportarse en el tiempo hasta el Antiguo Egipto.
Los egipcios, que han demostrado ya en demasiadas ocasiones ser unos adelantados a su época, ya empleaban cremas faciales, sombras de ojos… e incluso máscara de pestañas. Así, para obtener los colores de los artículos que empleaban recurrían a mezclas de polvos de diversos minerales como podrían ser el óxido de hierro (del que obtenían el color rojo) o la malaquita (empleado para conseguir el color verde).

Hoy en día hay guías turísticas de prácticamente todos los rincones del planeta. El caso es que esta vez, William K. Hartmann, un científico de la NASA, ha decidido dar un paso más allá y ha escrito, ni más ni menos, que una guía de viaje a Marte.
Para llegar a Marte (situado a 575 millones de kilómetros de nuestro planeta), el trayecto dura dos años. Hartmann propone 40 atracciones para que los turistas disfruten al máximo del planeta rojo. Entre ellas destaca el Monte Olimpo (con 21000 metros de altura se proclama como el volcán más grande del Sistema Solar). Además, debido a la menor gravedad, escalar dicho volcán no sería tan complicado y, desde la cima, se pueden contemplar todas las estrellas.
Según el científico, el viajero tampoco debería perderse un descenso por el Valle Marineris, un cañón de siete kilómetros de profundidad. En cuanto al clima de Marte, hay que tener en cuenta que sus temperaturas oscilan entre los 87 grados bajo cero y los 10º y el verano dura el doble que en la Tierra.

Ya hace 3000 años los babilónicos y asirios construían barcos de guerra. Evidentemente, nada tienen que ver con los navíos que conocemos hoy en día: estos eran muy primitivos y se movían a remo. Mil años después, los fenicios se especializaron en la fabricación de buques de madera, largos, estrechos y con una vela para favorecer la navegación. Los fenicios usaban a los esclavos como remeros.
En el año 1000 a. C. el pueblo griego disponía de barcos también de madera con figuras simbólicas en la proa, tales como mascarones. El trirreme fue el protagonista de esta época. Tripulado por 200 hombres, pesaba más de 100 toneladas y presentaba más de 35 metros de eslora. Eran bautizados con nombres mitológicos o fantásticos.
El Imperio Romano perfeccionó el trirreme, al que añadió largas pasarelas y que empleaba el espolón como arma principal. Ya en los siglos V y X el Imperio Bizantino empleaba naves de remos con tres mástiles y velas. En el siglo XII comenzó a utilizarse la popular galera, que no es más que una nave a remos con castillos a proa y popa y dos velas latinas.

Las medias y los panties se han convertido ya en clásicos imprescindibles del vestuario femenino. Nos protegen del frío en invierno y dan un toque de distinción a nuestras piernas en verano pero, ¿desde cuándo se usan los panties?
Los panties tienen poco más que medio siglo de vida. A medida que la mujer fue desempeñando más labores y funciones dentro de la vida laboral y social, su vestuario se fue adaptando también a estos cambios. El origen de esta prenda hay que buscarla en Ethel Boone, una mujer embarazada que en 1953 regresaba en tren junto a su marido Allen Gant de una fiesta. Ethel se quejaba que la incomodidad de llevar medias, liguero… y todo un conjunto de ropa interior que producía molestias en sus piernas. Todas estas piezas (liguero, faja…) eran exigidas por protocolo o etiqueta social y producían una serie de molestias que se hacían insoportables en mujeres en estado, como era el caso de la esposa de Gant.

El patinaje artístico es, en la actualidad, un deporte practicado y seguido por millones de personas de todo el mundo. Aunque a priori podamos pensar que estamos ante una actividad relativamente reciente, lo cierto es que es uno de los deportes más antiguos: los primeros patines para patinar sobre hielo nacieron en Finlandia hace ya cinco mil años.
Finlandia es un país conocido por su gran número de lagos y por las bajas temperaturas que llega a alcanzar en los meses de invierno (y que provocan que se hielen los lagos). Por ello, ya nuestros antepasados vieron necesario dar con algún método que les permitiese trasladarse sobre tan resbaladiza superficie. Los primeros patines eran, en realidad, unos simples huesos afilados que ejercían antaño la misma función que tienen las cuchillas en la realidad. Los huesos se sujetaban al pie mediante unas pequeñas tiras de cuero. Gracias a este artilugio, nuestros antepasados finlandeses podían atravesar ríos o lagunas congeladas.