Starcraft y Minecraft, entre el juego, el deporte y la enseñanza

Minecraft

Pese a la idea generalizada que tenemos de que los videojuegos no sirven más que para entretener, y en algunos casos incluso a alienar a quienes abusan de ellos, se está produciendo un hecho novedoso en este mundillo, y es la incorporación de dos de ellos a las materias escolares: Starcraft 2 en Corea y EEUU, y el Minecraft en Suecia. Vamos a ver que ofrece cada uno de ellos, académicamente hablando, claro está.

El Stacraft 2 es un juego de estrategia a tiempo real ambientado en un futuro en el que la humanidad ha conquistado el espacio, y aunque el género de estrategia posee ya millones de entusiastas seguidores, el sistema que ofrece el Starcraft 2 combina la estrategia con los reflejos y la gestión inteligente de los recursos del juego.

Una curiosidad es que se organizan campeonatos mundiales de este juego, y existen varias ligas nacionales, así como una liga internacional, siendo los jugadores coreanos los más respetados por su nivel de juego, en el que hay quienes pueden jugar a un ritmo vertiginoso, que en ocasiones supera las 300 APM (acciones por minuto). Pero no todo es pelear, ya que tendremos que recolectar y gestionar adecuadamente nuestros recursos, mientras peleamos en una especie de piedra/papel/tijera en el que toda acción, posee una contra, y toda contra una consecuencia.

La Universidad de Berkeley (California) ha sido de las primeras en occidente en implementar una asignatura dedicada a este juego, debido a la complejidad de su funcionamiento, y para aspirar a estudiarla es necesario poseer al menos conocimientos de cálculo avanzado y de ecuaciones diferenciales. El tiempo que nos llevaría estudiar esta asignatura es de unas 14 semanas, tras las cuales es necesario presentar un proyecto, y las clases incluyen tanto teoría como práctica. Eso si, puede resultar muy estresante en ocasiones, de hecho en Corea está tipificado como un deporte nacional.

– Por otro lado, tenemos el Minecraft, que también ha provocado una auténtica fiebre entre los aficionados a los juegos de ordenador. Este juego es lo que se conoce como un SandBox, un mundo abierto donde el protagonista tiene la ocasión de hacer lo que le venga en gana, claro está, dentro de unos límites lógicos. Debido a que carece de trama y el único objetivo es sobrevivir, puede parecer un poco extraño, pero es la oportunidad de crear (o Craftear como se dice popularmente entre los jugadores) estructuras y máquinas, de sembrar huertas para poder comer, de practicar la ganadería, la pesca, o recolectar distintos tipos de minerales, cada uno con sus propiedades a la hora de crear.

La complejidad del Minecraft está del todo reñida con su aspecto gráfico, que parece sacado de los primeros juegos en 3D, pero que esto no nos engañe, ya que tras esta simplicidad se esconde un mundo donde no sólo es importante la imaginación, sino también el sentido práctico, la planificación a la hora de construir o destruir, y la gestión práctica de los recursos a nuestro alcance. Otra característica interesante es que cada mundo, con sus recursos naturales, se genera de manera aleatoria, por lo que nunca jugaremos dos partidas iguales, aunque éstas puedan durar de meses a años.

Debido al reto que plantea al jugador, la escuela Viktor Rydberg, situada en Estocolmo, ha puesto este juego entre sus materias de estudio para los jóvenes de 13 años de edad. La iniciativa para incluir el Minecraft como materia escolar llegó de la mano de Future City, una encuesta hecha a las escuelas de Suecia, en la que se pedían ideas para mejorar la docencia el en futuro, a lo que la escuela Viktor Rydberg sugirió añadir el juego como asignatura.

Aunque la idea no hizo mucha gracia a los padres en un principio, el hecho de que este juego no incluya violencia explícita (que sí enemigos, aunque sólo aparecen de noche), sirvió para calmar los ánimos, y alejar un poco el aura que tienen los videojuegos de ser destructivos y nada educativos.

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